Dos joyas del románico rural de GuadalajaraFotografiar las galerías porticadas de Saúca y Carabias22-jul-2009 Fernando Mañueco Ordóñez
Los atrios o galerías porticadas son un paraíso para el aficionado a la fotografía, por el juego de luces y sombras y por los diferentes tonos que adquiere la piedra.
Desde Madrid se llega a Saúca por la N II. Son 125 kilómetros, poco más de una hora de coche... si el tráfico lo permite. En poco más una hora el viajero cambia de mundo. Pasa del vértigo del hormigón armado, el asfalto y el stress, al sosiego del románico más relajante. Y apenas 25 kilómetros separan Saúca de Carabias. Dos pequeñas localidades de Guadalajara que comparten un mismo tesoro. Ambas cuentan con bellísimas galerías porticadas en sus iglesias. El románico rural de Guadalajara alcanza en estos dos pueblos un altura espectacular, aunque son numerosos los ejemplos de este estilo en la provincia alcarreña. Es un estillo sencillo, sin artificios ni engolamientos, pero de una gran belleza. Tanta, que es un olvido imperdonable dejarse la cámara de fotos en casa. La belleza de la simplicidadQue nadie espere ver grandes construcciones ni complicadas soluciones técnicas en estas iglesias. Porque se trata de románico rural, realizado, concebido y construido por manos del pueblo para el disfrute del pueblo. Son construcciones humildes, hechas a base de tesón y oficio, que encuentran la belleza en la simplicidad de las formas y en la sencillez de su fábrica. Son humildes artesanos y maestros canteros que unen esfuerzos para cubrir una serie de necesidades populares, como la de crear un lugar protegido de reunión social e intercambio comercial. Antes de acercarse a Saúca conviene dejarse caer por Alcolea del Pinar, que también se encuentra al pié de la N II , tan sólo unos kilómetros carretera arriba en dirección Barcelona. La casa piedra de Alcolea sorprenderá a los visitantes. Es fruto del esfuerzo de un solo hombre que horadó penosamente durante años, en el primer tercio del siglo pasado, una gran mole de roca con la única ayuda de un pico, hasta convertirla en el hogar de su familia. Una gesta increíble digna de admiración. El juego del ángelLa iglesia de Saúca no es ni muy grande ni muy espectacular, pero muestra un conjunto de gran belleza, en el que destaca la galería porticada. Este tipo de construcciones, adosadas a los templos, suponen una característica específica y diferenciadora del románico en España. No se encuentran en ningún otro lugar. Cada arco de la iglesia de Sauca descansa en dobles columnas, con sus respectivos capiteles cuajados de motivos vegetales y figurativos que se conservan en razonable buen estado. En la figura del ángel algunos quieren identificar a San Miguel.También los canecillos merecen atención. La iglesia de Carabias es una maravilla. Nos recibe a la entrada del pueblo, en la parte de baja de un amplia plaza. Poco más hay que ver en esa pequeña localidad, aunque la presencia de ese atrio o galería porticada merece por sí sola el esfuerzo de acercarse a esos parajes de Guadalajara enclavados a medio camino entre Sigüenza y Atienza. La galería cubre las fachadas sur y oeste de la iglesia, creando así un lugar de sombra en verano y muy protegido en invierno. Un espacio muy utilizado actualmente para el esparcimiento o reunión de los vecinos y que antaño servía como epicentro de la actividad social y comercial del pueblo. Al igual que en Sauca, los arcos se apoyan sobre columnas dobles, con fustes separados en los que todavía se puede intuir la mano del artesano. No son columnas perfectas, ni mucho menos, pero a nadie le importa, porque el conjunto es soberbio. Paraíso para el fotógrafoEl juego de luces y sombras que provoca la sucesión de arcadas, la posibilidad de admirar el conjunto desde dentro o desde fuera de la galería y los diferentes tonos que adquiere la piedra según el momento del día, convierten a estas dos iglesias en paraísos para los amantes de la fotografía. Antes de llegar a Carabias desde Saúca, el viajero tiene que para necesariamente por Sigüenza. La cuna del Doncel merece por sí misma una visita de un par de días. Entre Sigüenza y Carabias se encuentra Palazuelos, un pequeño pueblo con gran sabor que presume de ser una de las pocas localidades españolas completamente encerrada entre murallas. En la amplia plaza, junto a la fuente, se yergue una vieja picota recientemente restaurada que todavía muestra los herrajes destinados a doblegar a los reos.
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